Luces y
Sombras
MOMENTOS DULCES y AMARGOS
“Por entonces, cada vez que terminaba una expedición, me ponía a pensar a qué equipo podría unirme al año siguiente, para así poder volver al Himalaya,” comentaba Edurne recientemente. Nunca le faltaron invitaciones, pero también le esperaban momentos amargos. En otoño de ese mismo año probó suerte de nuevo con el Dhaulagiri. El día de cumbre la montaña estaba en condiciones muy peligrosas y Edurne tomó la difícil decisión de no subir. Su amigo Pepe Garcés sí lo intentó, pero un resbalón durante el descenso le costaría la vida. Inquebrantable, al año siguiente Pasabán volvió a hacer cumbre, en el durísimo Makalu.
Si algún veterano aún dudaba de que Edurne fuera algo más que una chica con suerte en las montañas tuvo que tragarse sus palabras cuando, en 2003, la tolosarra enlazaba las cimas de tres “ochomiles” en un año: El Lhotse y los dos Gasherbrums – un logro reservado a pocos alpinistas de elite.
Si algún veterano aún dudaba de que Edurne fuera algo más que una chica con suerte en las montañas tuvo que tragarse sus palabras cuando, en 2003, la tolosarra enlazaba las cimas de tres “ochomiles” en un año: El Lhotse y los dos Gasherbrums – un logro reservado a pocos alpinistas de elite.
Desde ese momento, el mundo de la montaña miró a Edurne con otros ojos: no sólo era la española con más ochomiles coronados, sino una firme candidata a ser la primera mujer en completar los famosos “catorce.” Quien menos se planteaba tal posibilidad entonces era la propia Edurne. “Solo quiero escalar,” aseguraba.









































