
En el año 2001, inició las ascensiones al Himalaya, consiguiendo la cumbre del Everest ese mismo año. En 2004, Edurne consiguió coronar la cumbre del K2 y seguir con vida, rompiendo la maldición que parecía pesar sobre sus antecesoras, pues todas las mujeres que anteriormente subieron al K2, murieron en la bajada o
en otros ochomiles. Sin embargo, la conquista del K2 tuvo un alto precio para Edurne, pues le supuso la amputación por congelación de dos falanges de dos dedos de los pies tras ascender la montaña en julio de 2004.
En el año 2005, Edurne recibió el premio a la mejor deportista del año; premio concedido por el Comité Olímpico Español. Es la mujer española con más cumbres alcanzadas.